sábado, 10 de enero de 2026

Del infierno al paraíso


¿Que tan al fondo del océano hay que ir para darse cuenta que estás sobreviviendo en una vida infeliz? esquivando los tiburones para no morir en el intento cada vez que te viene una experiencia fuerte para mostrarte lo que realmente sos en esencia; un guerrero con sus batallas más fuertes. 

Toda mi vivida me hice y me hicieron la pregunta ¿Qué voy a estudiar o qué profesión voy a ejercer cuando sea grande? Voy a admitir que nunca tuve la respuesta, pero a todo el mundo nos pasa que siempre está presente ese cuestionamiento desde que somos niños como si a tan corta edad supiéramos lo que nos espera. ¿Existirá algún niño que creció conociendo la felicidad? Porque yo entendí que la felicidad la conoces cuando sabes muy bien lo que es pasar por la tristeza, es así cuando se reconoce el valor de sensaciones, momentos, personas, etc. En general de la vida misma, la humildad te la inculcan personas (en la mayoría de los casos padres con los pies en la tierra) o la aprendes a los golpes por ejemplo. En mi caso pasé por ambas situaciones y aprendí a entender muchísimo mas de lo que creía, porque sabes lo que tenés cuando no lo tenés y ahí todo cambia.

 Mi cuestionamiento sobre mi trabajo ideal empezó desde muy chiquita y yo queriendo ser todas las profesiones a las que jugaba junto con mis hermanas sin querer dejar alguna parte mía de lado, al final de la secundaria el sistema te obliga, en cierta forma, a que cumplas con el plan ideal de recibirte y trabajar de lo que puedas o quieras, como ya dije antes nunca supe de qué podría trabajar entonces no me quedó otra que tomar una decisión rápidamente teniendo 17 años. Hoy miro para atrás y pienso en lo pequeña que era teniendo esa edad y ya el mundo te empuja a tomar decisiones con el fin de entrenarte para la vida adulta responsable, entonces entré a estudiar en un sistema de internados para un título y un sueldo. Sinceramente no me gustaba pero tampoco me quedó otra opción, porque no quería estudiar una carrera durante años y vivir con el miedo a equivocarme en pensar que el lugar que había elegido no era para mí, no me permitía fallar, aunque fallé igual. La vida me llevó a anclar mi búsqueda de profesión que me acompañó toda mi vida, y cada año que pasaba después de empezar a trabajar, se intensificaba más y más. Era como una bola de nieve que giraba y se hacía enorme con el paso del tiempo, hasta que un día cansada de la rutina, del no encontrar un sentido, de preguntarme existencialmente si toda mi vida iba a ser así; trabajar, comer, dormir entrenar y salir de fiesta los fines de semana para tapar el dolor que estaba sintiendo, tome la decisión de irme a vivir fuera de mi país. El 19 de mayo del 2024 empezó el viaje hacia mi verdadero hogar dentro de mi. 

La caida de velos

 Tantas experiencias vividas, tantas personas que se te cruzan en el camino, tantos lugares recorridos, cuantas buenas y malas experiencias,...